pueblecito de San Cascaisano donde había quedado con Sandro. Mientras esperaba a Sandro me he dado una vuelta por el pueblo para hacer fotos, era algo feo por donde he estado andado, así que lo siento por las fotos (hacer una entrada sin fotos me parece algo soso y puede parecer pesado), además es el único momento del día en el que he podido hacer fotos.Por la mañana nos hemos dedicado a estar en la home-office de Sandro buscando las fotos que le piden de diversas revistas, parece una tontada pero Sandro tiene demasiadas fotos de todo y que este todo en italiano tampoco ayuda mucho, (aunque el orden de Sandro es bastante bueno, lo que me ha ayudado a encontrar todo en poco tiempo).
Me ha invitado a comer, esta vez en su casa, así que me he puesto tibio de comer (aunque conservando la compostura), el menú consistía en una sopa rara (pero muy buena), rabiolis del día anterior, ensalada, y un sandwich de jamón y queso. Tras el gran aperitivo (bueno en Zaragoza hubiese sido algo normal, pero aqui no suelo comer tanto) Sandro se ha puesto a hacer cafe y boom, ¿Qué? f*** f*** ohh. Sandro se había olvidado el filtro en la cafetera y había "explotado" esparciendo los posos del café por toda la casa.
Volviendo al trabajo, hemos cogido el coche y hemos visitado dos empresas que habían contactado con Sandro.La primera era una fabrica de sombreros, Cuatro plantas de un edificio llenas de sombreros y bufandas de diseño. Nos ha recibido un hombre mayor con traje y una bufanda muy llamativa (un bohemio de la moda) y han estado hablando, hablando y hablando. Mientras hablaba nos ha enseñado la fabrica, a más de alguna le hubiese encantado.
Luego hemos ido a un taller de ingenieros. Habían diseñado un cajero (el típico de los bancos) con el cual la gente podría cobrar los cheques directamente a su cuenta y pagar las facturas con solo introducirlas. ¿Donde los van a instalar? en China.
Nadas más volver a casa me he encontrado lo que viene a ser una cena gabachada, mi compañera la parisina había invitado a todos sus amigos a cenar, no me ha importado, porque aunque armen un poco de jaleo a mi también me gustaría hacer cenas en mi casa. Cuando he ido a cogerme algo para cenar me han saludado todos en manada Ciao, bonjour, hola... ha sido bastante amables conmigo y he estado hablando un rato con ellos, me han ofrecido cenar con ellos y
aunque me apetece más que nada en el mundo porque el olor que salía de la cocina era esquisito lo he rechazado por respeto hacía mi compañera, no quiero incomodarla y para que nos vamos a engañar me daba una vergüenza enorme estar ahí comiendo con todo el mundo hablando en francés sin enterarme de nada y todos pendientes de mi (como ha pasado cuando hablaba con ellos).Mis compañeros de piso son majos, aunque preferiría que fueran españoles, me apetece tomar el pelo a alguien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario